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Tomas Plada

Tomas Plada

 

 

¿Los responsables son las drogas o los hombres?

 

Lo robaron, le pegaron, lo asaltaron, la violaron, lo asesinaron, son los titulares más vendidos por la prensa, la morbosidad está de moda y cada uno de nosotros contribuimos de manera casi inevitable a ello.

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Noticias

Audicion de Pepe

"No son noches de nostalgia, son noches de ausencia" dijo hoy PEPE en relación a los uruguayos que están fuera del país. El presidente llamó a resaltar "el sentimiento de nacionalidad" en vísperas del Día de la Independencia y dedicó su audición radial a los uruguayos en el exterior. "Allí donde estén, compatriotas, son de nosotros, y como nosotros por siempre serán compat... Ampliar

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Concurso Logo Congreso

CONCURSO DE LOGOTIPO / ISOTIPO, PARA EL OCTAVO CONGRESO DEL MPP   Art. 1 - A.- De la definición: Logotipo (coloquialmente conocido como logo) es un elemento gráfico, que identifica a una persona, empresa, institución o producto. Los logotipos suelen incluir símbolos claramente asociados a quienes representan. Isotipo se refiere a la parte, generalmente, icónica o más recon... Ampliar

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Una cuestión de Ley

  Genocidio Neoliberal  "Hoy el Poder Judicial manda una cantidad de gurises a esa escuela del crimen que es la cárcel y los hacés pedazos como persona" Entrevista a los Diputados Alejandro “Pacha” Sánchez y Sebastián “Tati” Sabini. / Ricardo Pose Ampliar

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mirá. escuchá. gritá.

Escrito por EDITORIAL Viernes, 06 de Agosto de 2010 04:49

Las drogas están en la boca de todos. El tabaco, el alcohol, la marihuana, la cocaína, la pasta base, psicofármacos y otros medicamentos. Todos tenemos o tuvimos algo que ver con alguna de ellas. ¿O no? Es probable que algunos en forma directa a través de un consumo cotidiano; otros, de uno esporádico, o quizá nos haya tocado vivir el tema mucho más de cerca por medio de  familiares, amigos, vecinos o compañeros.
 
Los efectos que vemos a diario, los que ocupan más espacio en los grandes medios son los que afectan a la población más vulnerable: robó y mató bajo los efectos de la pasta base, un padre que mata al hijo, un hijo que golpea a su madre, una familia destruída. Pero esta trágica situación no afecta por igual a los diferentes estamentos de la sociedad. No quiere decir esto que en la llamada clase alta no exista un problema de drogas, pero las consecuencias y las posibilidades de enfrentar la situación son realmente abismales.

El alcohol, droga social aceptada, cala hondo en los jóvenes uruguayos con sus negativas consecuencias y nos deberíamos preguntar qué rol juega en esas vidas, por qué es tan necesario a la hora de la diversión. ¿Es mejor, peor, igual, que un porro? ¿Qué costumbres, formas de vida, motivaciones, recompensas tenemos a medida que las nuevas generaciones viven o sobreviven? ¿Hasta dónde necesitamos de sustancias o elementos externos para hacer posible el relacionamiento humano? ¿Cuando se volvió imprescindible una cerveza para charlar honestamente con amigos? ¿Cuando de volvió Facebook imprescindible para tener amigos? ¿Cómo y cuándo nos pasó esto?

¿En qué punto pasan de ser estas reflexiones divagues propios de una charla acompañada con “una con limón” (¿ven?) a ser problemas que nos afectan a todos? ¿En que punto lo que hace el otro me afecta y lo que hago afecta a los demás?

En principio resulta urgente y fundamental (aunque incómodo tal vez) poner este tema sobre la mesa, pero no para coloquios desde el Olimpo, sino para realmente discutirlo. Rompernos la cabeza para encontrarle la vuelta pero con una perspectiva de clase, porque si cualquier sustancia puede complicarle la vida a cualquiera, poner en riesgo una familia entera, requerir de clínicas o procesos de recuperación complejos (y caros); imaginemos lo que le sucede a alguien que además no tuvo oportunidades ni caminos a elegir, a alguien para el cual comer o no es como una ruleta rusa, a esas familias que no pueden elegir su entorno ni su futuro.

Deberíamos tener muy presente que si bien siempre uno puede elegir, la pregunta debe ser entre qué opciones podemos elegir, y aquí la libertad se vuelve demasiado relativa. El sistema nos ha dejado sin opciones, cuanto más excluido menos opciones. En este país un adolescente del Interior no es libre de elegir ser un estudiante universitario y convertirse en profesional; mucho menos un adolescente sin familia, sin lugar donde dormir es libre de nada, menos de decirle que no a la pasta.

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